Todavía se oyen las risas de los niños
en el patio de atrás,
el sube y baja rechina como antes,
y los columpios se sujetan aún sobre sus dos patas laterales.
En los pasillos se oye corretear a los pequeños que, ansiosos,
llegan a su primer día de clase,
quieren ver a sus amigos,
jugar, cantar, reír y emocionarse.
Además, hay que acordarse
que la señorita Tábata contaba cuentos de toda clase,
de princesas y dragones,
del año y sus estaciones,
y de mundos de mil colores
con olores y sabores.
Aquí fuera, en el patio,
aún se aprecian las manos,
que con cariño y paciencia,
la pared van decorando.
Pero ahora sólo se oyen,
los recuerdos en tu mente,
pues el verano ha llegado,
el colegio ha cerrado,
y ¿tú qué haces aquí aún?
¡¡Vete!!
Náriël Curnamo.

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