lo que consiguió ella esa noche,
¡Mira que me advirtieron que jamás la olvidaría si caía en su trampa una vez más!,
¡Lástima!, no pude resistirme.
Era tal el calor que desprendía,
su aroma,
su ternura,
esa perfección envidiable que acompañaba cada susurro,
cada palabra,
cada verso...
Mi mente vagaba a sitios lejanos cuando de repente ¡Zas!,
ella hacía que de un momento a otro mi mundo se desvaneciese,
sentí alegría, sentí tristeza,
alegría, tristeza, alegría, tristeza, aleteza,
me sentí desesperar...
Aleteaba al son de sus caricias,
al ritmo de sus cosquillas,
al compás de sus susurros.
Aleteaba tan fuerte que podía volar,
volaba alto por el cielo,
escuchaba a los pájaros cantar con el movimiento de los árboles,
hasta el viento soplaba a veces emitiendo un suave silbidito.
TODO ME RECORDABA A ELLA
Todo me hacía enloquecer,
caía,
me levantaba,
corría,
paraba,
reía,
lloraba...
Y de repente ¡Zas!
ella hacía que de un momento a otro mi mundo se desvaneciese,
ella, la más bella,
LA MÚSICA
Náriël Curnamo

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