Y perderme en el suspirar de tus latidos,
en el rojo de tus labios,
en el marrón de tus ojos...
Perderme hasta no saber ni quién soy,
no saber siquiera
dónde acaba mi cuerpo y dónde empieza el tuyo.
Perderme entre las cuatro paredes verdes
que rodean tu habitación,
como un insecto que confuso,
piensa que es pasto.
Perderme hasta encontrarte,
y encontrarme,
y encontrarte,
y así, eternamente.
Náriël Curnamo.

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