jueves, 22 de noviembre de 2012

Mi compás de amalgama

Miro mi vida a través de tus pentagramas.

Suelo soñar compases de amalgama
que ni yo misma sé exponer.

Las risas de cinco niños,
deshojando ocho margaritas...

Me quiere, no me quiere,
Me quiere, no me quiere.

Pétalos que caen al brillo del sol.

En un rincón,
la arena de mi reloj va cayendo lentamente,
y me doy cuenta
de que sólo tengo cinco minutos para soñar despierta.
 
Miro los pétalos que siguen cayendo
sigilósamente movidos por el viento,
cinco niños deshojando ocho margaritas,
al ritmo de los latidos de tu corazón.

Titi, Titi, Titi, Titi, Titi,
llevabas razón cuando decías que te provoco taquicardias.

Despierto,
con mi cabeza en tu pecho,
tu mano en mi espalda,
la arena de mi reloj se acaba...

A veces suelo soñar compases de amalgama.


Náriël Curnamo