martes, 10 de enero de 2012

Sólo 2 meses de nada

Todavía se oyen las risas de los niños
en el patio de atrás,
el sube y baja rechina como antes,
y los columpios se sujetan aún sobre sus dos patas laterales.

En los pasillos se oye corretear a los pequeños que, ansiosos,
llegan a su primer día de clase,
quieren ver a sus amigos,
jugar, cantar, reír y emocionarse.

Además, hay que acordarse
que la señorita Tábata contaba cuentos de toda clase,
de princesas y dragones,
del año y sus estaciones,
y de mundos de mil colores
con olores y sabores.

Aquí fuera, en el patio,
aún se aprecian las manos,
que con cariño y paciencia,
la pared van decorando.

Pero ahora sólo se oyen,
los recuerdos en tu mente,
pues el verano ha llegado,
el colegio ha cerrado,
y ¿tú qué haces aquí aún?

¡¡Vete!!

Náriël Curnamo.


Ella

Nunca nadie había conseguido
lo que consiguió ella esa noche,
¡Mira que me advirtieron que jamás la olvidaría si caía en su trampa una vez más!,
¡Lástima!, no pude resistirme.

Era tal el calor que desprendía,
su aroma,
su ternura,
esa perfección envidiable que acompañaba cada susurro,
cada palabra,
cada verso...

Mi mente vagaba a sitios lejanos cuando de repente ¡Zas!,
ella hacía que de un momento a otro mi mundo se desvaneciese,
sentí alegría, sentí tristeza,
alegría, tristeza, alegría, tristeza, aleteza,
me sentí desesperar...

Aleteaba al son de sus caricias,
al ritmo de sus cosquillas,
al compás de sus susurros.

Aleteaba tan fuerte que podía volar,
volaba alto por el cielo,
escuchaba a los pájaros cantar con el movimiento de los árboles,
hasta el viento soplaba a veces emitiendo un suave silbidito.

TODO ME RECORDABA A ELLA

Todo me hacía enloquecer,
caía,
me levantaba,
corría,
paraba,
reía,
lloraba...

Y de repente ¡Zas!
ella hacía que de un momento a otro mi mundo se desvaneciese,
ella, la más bella,

LA MÚSICA


Náriël Curnamo


domingo, 8 de enero de 2012

Psicología inversa

Si dices SI es NO y si dices NO es SI,
si blanco - negro, si negro - gris,
¡JA! ¡te pillé!

Náriël Curnamo


Para gustos los colores

Gotas de lluvia que caen suavemente
rozando cada poro de mi piel.

Te espero sentada en la mesa de un bar,
¡Qué bien sabe un café caliente cuando está el corazón helado!

Miro el reloj y me pregunto dónde irá
toda esa gente de los paraguas de colores.
Azules, rojos, amarillos, verdes...

Miro el mío, NEGRO,
negro como el cielo que me cubre.

Negro: ausencia de color

Ausente miro otra vez por la ventana del bar,
ahí estás, parado, mirando entre la gente,
esa con paraguas de colores, buscando a alguien ausente,
de mirada ausente, de colores ausentes...

A MÍ,
la del paraguas NEGRO.

Náriël Curnamo.


Lecciones

Como un ovillo de lana me encojo,
hasta que todas las partes de mi cuerpo se entrelazan entre si,
nunca olvidaré esa fría mañana de invierno.

El sol no había salido cuando tú volvías,
oliendo a algo más que a ese perfume que tanto me gustaba.

De repente, algo en tu cabeza explotó y como consecuencia la mía.

El niño, un muñeco con vida, dormía plácidamente ajeno a la situación,
vete, vete de mi vida, vete lejos de este lugar.

Nuevamente, mi cabeza volvió explotar,
creo que la pared no tiene la culpa.

Una y otra vez mi cuerpo rebotaba contra ellas,
como si de un peluche se tratara.

Me duele, me dueles,
me encojo, me (en)coges,

Silencio...

- Mami, ayer aprendí algo en el cole, LOS HOMBRES NO PEGAN -

Náriël Curnamo.

jueves, 5 de enero de 2012

Usted tiene un corazón que se cree un jinete

Mi corazón resopla, galopa, va al trote,
parece querer escaparse de mi pecho de un momento a otro.
Usted tiene un corazón que se cree un jinete decía el doctor....
¿Un corazón que se cree un jinete? y eso,
¿qué significa?

Significa que al principio tiene miedo de caer pero se sube al caballo lenta y sigilosamente,
sin que nadie haga nada por remediarlo,
a veces duda y se baja, pero enseguida vuelve a subir.
Cuando ya esta arriba resopla de alegría al ver que lo ha conseguido,
cree que esta tan alto que podría hasta tocar las nubes y anima al caballo a andar...

Poco a poco se atreve a correr, a trotar,
es una aventura que le encanta,
trota y trota hasta que el trote deja paso al galope y juntos
se funden en un solo cuerpo y una sola mente que sólo piensa en llegar al final.

Pero, cuando más seguros están, ¡clís clás!, un obstáculo se divisa a lo lejos...
El jinete, se para...
no sabe que hacer, sopesa y se pregunta qué sería menos doloroso,
bajarse del caballo y continuar su aventura andando y en soledad
o seguir montado en él e intentar sortear ese obstáculo juntos...

Por fin se decide y lo intenta,
otra vez vuelve a resoplar,
poco a poco corre,
después trota
y por último galopa,
nuevamente, sabiendo que siempre que haya un obstáculo, lo podrán superar.

Náriël Cúrnamo.