miércoles, 26 de diciembre de 2012

The Bogeyman


Niños con sonrisas grises
que apenas pueden sonreir.

Pájaros sin alas pintados
de un llamativo e intenso negro.

Miradas...
Miradas de amor y drama
fundidas en un sueño.

Hombres sin cabeza
que vagan desorientados por un hospital.

Hombres con sacos negros
que asustan a los niños.

Silencio...
Silencio y miedo,
tristeza, agotamiento.

- ¡No quiero que me abraces! -
- ¡No quiero que me toques! -
- No quiero... sentirte... -

Noches de azul oscuro,
con esos pájaros negros
que observan por la ventana.

Niños con sonrisas grises,
que huyen de hombres con sacos negros...

Hombres con sacos negros cargados de realidad.


Náriël Curnamo.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Mi compás de amalgama

Miro mi vida a través de tus pentagramas.

Suelo soñar compases de amalgama
que ni yo misma sé exponer.

Las risas de cinco niños,
deshojando ocho margaritas...

Me quiere, no me quiere,
Me quiere, no me quiere.

Pétalos que caen al brillo del sol.

En un rincón,
la arena de mi reloj va cayendo lentamente,
y me doy cuenta
de que sólo tengo cinco minutos para soñar despierta.
 
Miro los pétalos que siguen cayendo
sigilósamente movidos por el viento,
cinco niños deshojando ocho margaritas,
al ritmo de los latidos de tu corazón.

Titi, Titi, Titi, Titi, Titi,
llevabas razón cuando decías que te provoco taquicardias.

Despierto,
con mi cabeza en tu pecho,
tu mano en mi espalda,
la arena de mi reloj se acaba...

A veces suelo soñar compases de amalgama.


Náriël Curnamo



martes, 13 de noviembre de 2012

Yo, mi, me, conmigo y mi locura.

Adicta a la persuasión de tus labios,
siento la intensidad del humo de tu cigarro en mi boca,
mmm... saboreo,
mi lengua arde entrelazada a la tuya.

Abro los ojos,
tu mirada me penetra, tiembla mi interior.

Llueve,
llueven lágrimas que lloré, y que se cuelan en tu piel
como en las capas de una cebolla.

Abres tus poros, sientes cómo el sudor sale de tu interior.

Nervios, miedo,
calor, frío,
¡Qué complejidad de contradicción!

Me miras,
me miras como mira un psicópata
al fiambre que acaba de matar al borde de una escalera.

Mi autopsia, secreto de sumario,
revela sentimientos,
estrecho dolor ligado al miedo, temor,
locura transitoria,
querer comerte, pasión al sentirte,
luces...

Somos dos pequeñas polillas que van a la luz,
de ahí que nos choquemos.

Entrelacemos nuestras alas...
luz....
color...


Náriël Curnamo

domingo, 4 de noviembre de 2012

El jardín de las espinas

Horas, minutos, segundos.
El reloj va marcando,
poco a poco,
palabras, miradas, caricias,
signos de que todo esto
sigue siendo un misterio para mi.

Sueños,
sueños en los que la alegría
tiene claramente el poder.

Besos morados,
miradas verdes, azules, amarillas.

Silencio,
alarmante silencio con el grito ahogado
por el dolor producido por la espina de una rosa... roja,
roja como la sangre que emana de mi dedo,
roja como la manzana envenenada de blancanieves,
roja como el amor.

Tu susurro,
aliento de vida que se duerme en un cojín
con un libro verde en la mano.

Sonrisas reflejadas en el espejo de la casa del jardín,
esa, en la que deje caer mis rojas gotas,
rojas, rosas rojas, que ahora son sólo eso amor,
sangre.


Náriël Curnamo



martes, 23 de octubre de 2012

Cadáver exquisito

Gusano de seda que lucha por no perder su capuchón,
en su interior, una personalidad opuesta le perturba y lucha por salir,
tripas, sangre, ¡puaj! que asco.

Le hace a su imagen y semejanza, no, mejor aún, como él querría ser,
y es que esa voz dulce esconde un lado tenebroso,
tenebroso como el lago más negro que se pueda imaginar.

No quiere dejarlas escapar por miedo a no poder coger aire de nuevo,
odia no poder expresar al mundo lo que es en realidad,
le perturba por dentro, no, no es tan ilógico en verdad.

Manipula a su antojo haciendo y deshaciendo, creando y destruyendo ¿belleza?

Mis huesos no podrían soportar el peso de mi ego interior,
siempre bella, para toda la eternidad,
y sentir que tu mirada escudriña cada parte de mi piel.

Se ahoga, no hay sentido, todo carece de ser, nada es.

Con su máscara, como un gusano que vuelve a ponerse su capuchón.


Náriël Curnamo



domingo, 21 de octubre de 2012

Bipolar perdida

Siento el calor de tu respiración sobre mi boca.
Mi labio mordido,
mordido por unos dientes que se me clavan lentamente
provocándome un dolor muy placentero.

Siento cómo tu mano se va deslizando poco a poco por mi cuerpo
como si de una pequeña brisa de aire se tratara.

Tus dedos, tus plumas, tus dedos...
Van repasando cada parte de mi piel.
Me estudian, me desean,
ardo en placer, ardes en mi.

Y pienso, esto no puede ser lógico,
no, esta situación no pueder estar sucediendo,
no, ahora que empezaba a sentir algo más por tí.

No quiero que el placer de sentir tu cuerpo contra el mío
se apodere de mi mente.

Por un momento soy racional y te pido que pares,
que no puedo,
que no estoy para nada preparada para perderte tan pronto,
o amarrarte más a mi...

Te quiero, lo sé,
esa sensación de mariposas en el estómago me invade,
se apodera de mi ser.

Pero este querer me puede hacer daño,
en ocasiones me siento como una perra
a la que vas a abandonar en cuanto consigas lo que quieres hacer hoy.

Pero....
Te quiero tanto...


Náriël Curnamo.


Y los sueños sueños son...

-¡No te soporto!, ¡Siempre estás igual!, grrr.... voy al baño.-

Al llegar al pasillo, la chica se sorprendió.
Una niña pequeña, con largos cabellos negros, la observaba imperturbable.
Siempre se había sentido perseguida por sus miedos, pero aquello ya era demasiado.

Gritando, volvió a la habitación a la que no quería volver
e intentó refugiarse en los brazos de ese chico, que poco la podía proteger...

Él, sintiendo el miedo que desprendían sus ojos,
empotró la cama contra la puerta para evitar que los invadiese a los dos.

Ella, se apresuró a saltar por la ventana para intentar huir de esa situación.
Se sintió aliviada al sentir como su pierna se deslizaba por los barrotes de metal verde
que aseguraban el balcón de su vecina.

Él, en un intento de seguirla, vio como se le truncaba la oportunidad
al verse envuelto entre el miedo y la felicidad, lo que odiaba y lo que amaba...
Miedo que siempre le acechaba pero aquello ya era demasiado.

Trataba de zafarse con todas sus fuerzas
de esa niña que le amarraba el pie con fuerza,
mientras ella, su amor,
tiraba de sus brazos para llevarlo a su lado.

Él, muñeco de trapo,
se dejaba llevar, ya no luchaba,
tal vez pensó que en realidad no merecía la pena seguir luchando...

En ese momento, ella, se sintió viva, con fuerza.
En ese momento ella, se sintió como una niña
a la que le han quitado el pañuelo que tenía en los ojos.

Se sintió tal y como se sentía, aquella niña ciega,
que en sus sueños,
lloraba porque por fin, aunque sea sólo metafóricamente hablando,
había conseguido cumplir su sueño:

Ver el mar.


Náriël Curnamo.



Evocaciones

Metal ardiente al rojo fuego.
En una cacerola hierves sentimientos,
sentimientos y palabras,
encadenados a un frágil corazón.


Náriël Curnamo



domingo, 6 de mayo de 2012

Brrrrrrr

Agujas que encuadran los besos que te doy
en un tiempo que pasa cada vez más deprisa.

Sonríes al observar
cómo mis ojos te observan.

No quiero, mejor dicho,
no puedo dejar de mirarte.

De repente, brrrrrr,
el móvil vibra en mi bolsillo devolviéndome a la realidad.

Te miro con ojos de pereza,
¿Cómo una cosa tan pequeña puede romper un momento tan grande?

Decido olvidarme del brrrr que incesantemente retumba en mi bolsillo.
Pero, arggggg no puedo dejar de pensarlo, ¿y si es algo importante?

Saco el móvil e intento leer el mensaje lo más rápido que puedo:

- Buenos días princesa, ¿qué tal has dormido?
espero no haberte despertado, un beso enorme
Te quiero. Ciao. -

Pero, no.... no es posible, tu estás aquí conmigo, ahora...

El despertador suena recordándome que ha llegado el final
de la mejor noche que pasé contigo, aunque fuera en sueños....


Náriël Curnamo



martes, 27 de marzo de 2012

Bésame

Dulzura con un poco de inconformismo y
aderezada con un toque de pasión.

Sonríes cuando te digo que me vuelve loca
sentir tu aliento en mi cuello.

Haces que mis pelos se ericen,
y que mis pestañas se entrelacen
en un beso que nunca acaba.

Sonríes cuando te digo que me vuelves loca.

Siento tu olor en mi cuello,
tu mano en mi espalda...

Me dices cosas al oído que intento descifrar,
pero no,
no me hables, bésame,
nunca dejes de besarme.

Arrancas un suspiro de mis labios y el mundo se para,
pestañeo intentando despertar
de ese profundo sueño en el que me sumerges.

Mi cuerpo se desvanece y me miras,
cómo si no lo pudieses volver a hacer...

Entonces, sonrío...


Náriël Curnamo


lunes, 27 de febrero de 2012

Una bella canción

Miro tu cara morena,
huelo tu piel de canela,
siento que quemas por dentro,
y que mi alma navega.

Temo en un sueño perderte,
y eso que aún no te tengo,
temo dormirme mañana y que al despertar,
tú estés sólo en mi mente.

Siento miradas fugaces
que vuelan rozando mi negro cabello,
siento que robas de mí,
cada suspiro de mi boca al viento.

Siento que cada caricia
se clava en mi cuerpo como un clavo ardiendo,
siento que estoy tan perdida
que no se encontrarme si tú te vas lejos.

Busco en mi cama en la noche,
una estrella fugaz para pedirle un verso,
de esos que llegan al alma
y que en cada palabra te llenan de besos.

Sabes que has puesto en mi cara,
una bella sonrisa que alumbra mi cuento,
sabes que mis ojos brillan cuando estoy contigo
y que no me arrepiento.

Brilla tu cara morena
y tu piel de canela dibuja su olor,
mi barca llega a su puerto,
ya escucho tu voz...

Náriël Curnamo

Como el verso de un poeta

Lentamente su mirada me va envolviendo
hasta que sus brazos me rodean por completo.

Desde el primer momento que le vi,
sus ojos marrones penetraron en mi piel
como el rocío más fresco de la mejor mañana.

Él, sutil como el verso de un poeta,
apartó el pelo de mi cara para darme un beso,
Yo, poetisa enamorada le respondí
con un corto pero intenso susurro.

Lentamente el calor de la chimenea
iba tornando nuestros cuerpos
de suaves naranjas, rojos y amarillos.

Tú aprovechaste la ocasión para descubrir qué color
cubría cada parte de mi piel.
Tú, ladrón de besos enredados y de corazones que arden al filo de una noche de placer...

Ladrón de mis mejores galas y deseos,
de mis mejores sueños y recuerdos,
me robaste el alma y me quitaste el sueño,
con un suspiro, mi corazón fue tuyo,
tu corazón fue mío.

Yo, te robe el alma y te quite el sueño
con un suspiro, quede a tu alma encadenada,
Yo, ladrona de besos enredados y de corazones que arden al filo de una noche de placer...

Náriël Curnamo


miércoles, 15 de febrero de 2012

Con los ojos que lo mires

Pequeños copos de algodón vuelan sobre mi cabeza,
soplo y se mueven,
al ritmo del aire que sale por mi boca...

Veo un caballito de mar,
cabalga por encima de los demás copos,
en un mar de un perfecto azul.

De pronto, un pulpo me saluda
con cada uno de sus tentáculos,
mientras danza libremente.

Casi como una centella,
pasa corriendo un tiburón,
¡Vaya susto me pegó!

Cuando no esperaba nada mejor,
un banco de peces salió,
para embrujarme con seseos de color...

Hoy el cielo es azul mar,
y las nubes,
pequeñas formas de algodón.

Náriël Curnamo

jueves, 2 de febrero de 2012

El hada de tus sueños

Y colorín colorado este cuento se ha acabado,
con esta simple frase lanzas un bostezo al aire,
esperando que un hada venga y lo recoja...

Lentamente cierras los ojos,
cayendo en tu mente una vez más.

Apago la luz,
no sin antes cerciorarme de que no tienes frío.

Te miro y me pregunto qué soñarás,
qué serás dentro de tu mundo imaginario.

Suspiro y te asustas,
mueves la cabeza hacia el lado en que estoy,

Duerme tranquilo, vida
sólo era una ilusión.

Náriël Curnamo


martes, 10 de enero de 2012

Sólo 2 meses de nada

Todavía se oyen las risas de los niños
en el patio de atrás,
el sube y baja rechina como antes,
y los columpios se sujetan aún sobre sus dos patas laterales.

En los pasillos se oye corretear a los pequeños que, ansiosos,
llegan a su primer día de clase,
quieren ver a sus amigos,
jugar, cantar, reír y emocionarse.

Además, hay que acordarse
que la señorita Tábata contaba cuentos de toda clase,
de princesas y dragones,
del año y sus estaciones,
y de mundos de mil colores
con olores y sabores.

Aquí fuera, en el patio,
aún se aprecian las manos,
que con cariño y paciencia,
la pared van decorando.

Pero ahora sólo se oyen,
los recuerdos en tu mente,
pues el verano ha llegado,
el colegio ha cerrado,
y ¿tú qué haces aquí aún?

¡¡Vete!!

Náriël Curnamo.


Ella

Nunca nadie había conseguido
lo que consiguió ella esa noche,
¡Mira que me advirtieron que jamás la olvidaría si caía en su trampa una vez más!,
¡Lástima!, no pude resistirme.

Era tal el calor que desprendía,
su aroma,
su ternura,
esa perfección envidiable que acompañaba cada susurro,
cada palabra,
cada verso...

Mi mente vagaba a sitios lejanos cuando de repente ¡Zas!,
ella hacía que de un momento a otro mi mundo se desvaneciese,
sentí alegría, sentí tristeza,
alegría, tristeza, alegría, tristeza, aleteza,
me sentí desesperar...

Aleteaba al son de sus caricias,
al ritmo de sus cosquillas,
al compás de sus susurros.

Aleteaba tan fuerte que podía volar,
volaba alto por el cielo,
escuchaba a los pájaros cantar con el movimiento de los árboles,
hasta el viento soplaba a veces emitiendo un suave silbidito.

TODO ME RECORDABA A ELLA

Todo me hacía enloquecer,
caía,
me levantaba,
corría,
paraba,
reía,
lloraba...

Y de repente ¡Zas!
ella hacía que de un momento a otro mi mundo se desvaneciese,
ella, la más bella,

LA MÚSICA


Náriël Curnamo


domingo, 8 de enero de 2012

Psicología inversa

Si dices SI es NO y si dices NO es SI,
si blanco - negro, si negro - gris,
¡JA! ¡te pillé!

Náriël Curnamo


Para gustos los colores

Gotas de lluvia que caen suavemente
rozando cada poro de mi piel.

Te espero sentada en la mesa de un bar,
¡Qué bien sabe un café caliente cuando está el corazón helado!

Miro el reloj y me pregunto dónde irá
toda esa gente de los paraguas de colores.
Azules, rojos, amarillos, verdes...

Miro el mío, NEGRO,
negro como el cielo que me cubre.

Negro: ausencia de color

Ausente miro otra vez por la ventana del bar,
ahí estás, parado, mirando entre la gente,
esa con paraguas de colores, buscando a alguien ausente,
de mirada ausente, de colores ausentes...

A MÍ,
la del paraguas NEGRO.

Náriël Curnamo.


Lecciones

Como un ovillo de lana me encojo,
hasta que todas las partes de mi cuerpo se entrelazan entre si,
nunca olvidaré esa fría mañana de invierno.

El sol no había salido cuando tú volvías,
oliendo a algo más que a ese perfume que tanto me gustaba.

De repente, algo en tu cabeza explotó y como consecuencia la mía.

El niño, un muñeco con vida, dormía plácidamente ajeno a la situación,
vete, vete de mi vida, vete lejos de este lugar.

Nuevamente, mi cabeza volvió explotar,
creo que la pared no tiene la culpa.

Una y otra vez mi cuerpo rebotaba contra ellas,
como si de un peluche se tratara.

Me duele, me dueles,
me encojo, me (en)coges,

Silencio...

- Mami, ayer aprendí algo en el cole, LOS HOMBRES NO PEGAN -

Náriël Curnamo.

jueves, 5 de enero de 2012

Usted tiene un corazón que se cree un jinete

Mi corazón resopla, galopa, va al trote,
parece querer escaparse de mi pecho de un momento a otro.
Usted tiene un corazón que se cree un jinete decía el doctor....
¿Un corazón que se cree un jinete? y eso,
¿qué significa?

Significa que al principio tiene miedo de caer pero se sube al caballo lenta y sigilosamente,
sin que nadie haga nada por remediarlo,
a veces duda y se baja, pero enseguida vuelve a subir.
Cuando ya esta arriba resopla de alegría al ver que lo ha conseguido,
cree que esta tan alto que podría hasta tocar las nubes y anima al caballo a andar...

Poco a poco se atreve a correr, a trotar,
es una aventura que le encanta,
trota y trota hasta que el trote deja paso al galope y juntos
se funden en un solo cuerpo y una sola mente que sólo piensa en llegar al final.

Pero, cuando más seguros están, ¡clís clás!, un obstáculo se divisa a lo lejos...
El jinete, se para...
no sabe que hacer, sopesa y se pregunta qué sería menos doloroso,
bajarse del caballo y continuar su aventura andando y en soledad
o seguir montado en él e intentar sortear ese obstáculo juntos...

Por fin se decide y lo intenta,
otra vez vuelve a resoplar,
poco a poco corre,
después trota
y por último galopa,
nuevamente, sabiendo que siempre que haya un obstáculo, lo podrán superar.

Náriël Cúrnamo.