Agujas de reloj que me hacen enloquecer,
tic, tac, tic, tac, ¿nunca pararán?.
Montones de ropa en un rincón,
zapatos tirados,
un tanga en la lámpara,
en la mesa,
un cenicero con un cigarro que se consume lentamente,
hasta acabar siendo un montón de cenizas.
Y mientras, el tic tac del reloj sigue sonando,
¿qué somos en verdad?, ¿qué intentamos ser?,
¿Por qué la gente intenta hacer que el tic, tac pare?
¿Por qué queremos matar al tiempo?
Todos sabemos que al final,
sólo somos como un cigarro,
sólo cigarros que se consumen lentamente,
hasta acabar siendo un montón de cenizas...
Náriël Curnamo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario