sábado, 19 de noviembre de 2011

Lilú

Pequeños zapatos nuevos de niña en sus pies,
enormes las calles en las que volar,
saltando,
con pequeños zapatos nuevos de niña en sus pies.

Enormes los ojos a los que mirar,
enormes las caras en las que se esconden,
enormes las bocas que miran,
los ojos que hablan...

Así me siento yo,
pequeña,
y con pequeños zapatos nuevos de niña en mis pies.


Náriël Curnamo.

aprisionad@

- ¡Vamos! ¡Corre! - le dijo,
- No puedo -
- ¡Pero venga! ¡Inténtalo! -
Y de repente, los grilletes desaparecieron.


Náriël Curnamo.

Reflejo en el agua

Como el mosquito que soñaba con tener cientos de brazos que picar,
a los que poder chupar la sangre,
consiguiendo con ello un placer inigualable,
dejando su huella por donde pasa,
caminando sin ser visto, ni siquiera percibido,
tirando la piedra y escondiendo la mano.

¿Y qué le vamos a hacer?,
si en definitiva sólo intentan imitarnos.


Náriël Curnamo.

Puertas

Pomos de puertas que se abren,
que se cierran,
que entreabiertas te sonríen,
te invitan a pasar o a salir,
a que aproveches el momento,
o lo dejes escapar.

Puertas que abren el camino a la inspiración,
la imaginación,
y en ocasiones la (in)coherencia.

Ven, dejame retorcerte la nariz,
quiero entrar en ti y conocerte mejor.

Náriël Curnamo.

Tic, Tac.

Agujas de reloj que me hacen enloquecer,
tic, tac, tic, tac, ¿nunca pararán?.

Montones de ropa en un rincón,
zapatos tirados,
un tanga en la lámpara,
en la mesa,
un cenicero con un cigarro que se consume lentamente,
hasta acabar siendo un montón de cenizas.

Y mientras, el tic tac del reloj sigue sonando,
¿qué somos en verdad?, ¿qué intentamos ser?,
¿Por qué la gente intenta hacer que el tic, tac pare?
¿Por qué queremos matar al tiempo?

Todos sabemos que al final,
sólo somos como un cigarro,
sólo cigarros que se consumen lentamente,
hasta acabar siendo un montón de cenizas...

Náriël Curnamo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

"sever la odnum im"

Un calamar con ojos de lagarto me dijo ayer,
que la serpiente de pronto ladró,
el pájarillo nadaba y el sabueso galopó.

Don gato tiene 1 vida, ya que otras 6 regaló,
a una mosca trompetera, que le dió su corazón.

Un elefante sin alas,
intentaba despegar,
desde el cuello de una jirafa,
que servía de palomar.

El jaguar en blanco y negro,
a la cebra hoy imitaba,
y ella misma cual león,
de rugir ya no paraba.

El gusano daba lana,
seda daban las ovejas ,
y una araña en un árbol,
de rama en rama saltó.

El sol se puso de día,
y la luna amaneció,
con el viento en esa cena,
creyéndose el anfitrión.


Náriël Curnamo.

¡Besa, besa principesa!

Besa, besa principesa,
principesa de ciudad,
que vagas de calle en calle,
buscando siempre ese bar.

Besa, besa principesa,
oyes siempre tú al pasar,
ten cuidado princesita,
que te van a lastimar.

Besa, besa principesa,
te dijo Don Sapo ayer,
ten cuidado princesita,
no hay uno más grande que él.

Besa, besa principesa,
principesa de ciudad,
que vagas de calle en calle,
buscando siempre ese bar.


Náriël Curnamo.