martes, 23 de octubre de 2012

Cadáver exquisito

Gusano de seda que lucha por no perder su capuchón,
en su interior, una personalidad opuesta le perturba y lucha por salir,
tripas, sangre, ¡puaj! que asco.

Le hace a su imagen y semejanza, no, mejor aún, como él querría ser,
y es que esa voz dulce esconde un lado tenebroso,
tenebroso como el lago más negro que se pueda imaginar.

No quiere dejarlas escapar por miedo a no poder coger aire de nuevo,
odia no poder expresar al mundo lo que es en realidad,
le perturba por dentro, no, no es tan ilógico en verdad.

Manipula a su antojo haciendo y deshaciendo, creando y destruyendo ¿belleza?

Mis huesos no podrían soportar el peso de mi ego interior,
siempre bella, para toda la eternidad,
y sentir que tu mirada escudriña cada parte de mi piel.

Se ahoga, no hay sentido, todo carece de ser, nada es.

Con su máscara, como un gusano que vuelve a ponerse su capuchón.


Náriël Curnamo



domingo, 21 de octubre de 2012

Bipolar perdida

Siento el calor de tu respiración sobre mi boca.
Mi labio mordido,
mordido por unos dientes que se me clavan lentamente
provocándome un dolor muy placentero.

Siento cómo tu mano se va deslizando poco a poco por mi cuerpo
como si de una pequeña brisa de aire se tratara.

Tus dedos, tus plumas, tus dedos...
Van repasando cada parte de mi piel.
Me estudian, me desean,
ardo en placer, ardes en mi.

Y pienso, esto no puede ser lógico,
no, esta situación no pueder estar sucediendo,
no, ahora que empezaba a sentir algo más por tí.

No quiero que el placer de sentir tu cuerpo contra el mío
se apodere de mi mente.

Por un momento soy racional y te pido que pares,
que no puedo,
que no estoy para nada preparada para perderte tan pronto,
o amarrarte más a mi...

Te quiero, lo sé,
esa sensación de mariposas en el estómago me invade,
se apodera de mi ser.

Pero este querer me puede hacer daño,
en ocasiones me siento como una perra
a la que vas a abandonar en cuanto consigas lo que quieres hacer hoy.

Pero....
Te quiero tanto...


Náriël Curnamo.


Y los sueños sueños son...

-¡No te soporto!, ¡Siempre estás igual!, grrr.... voy al baño.-

Al llegar al pasillo, la chica se sorprendió.
Una niña pequeña, con largos cabellos negros, la observaba imperturbable.
Siempre se había sentido perseguida por sus miedos, pero aquello ya era demasiado.

Gritando, volvió a la habitación a la que no quería volver
e intentó refugiarse en los brazos de ese chico, que poco la podía proteger...

Él, sintiendo el miedo que desprendían sus ojos,
empotró la cama contra la puerta para evitar que los invadiese a los dos.

Ella, se apresuró a saltar por la ventana para intentar huir de esa situación.
Se sintió aliviada al sentir como su pierna se deslizaba por los barrotes de metal verde
que aseguraban el balcón de su vecina.

Él, en un intento de seguirla, vio como se le truncaba la oportunidad
al verse envuelto entre el miedo y la felicidad, lo que odiaba y lo que amaba...
Miedo que siempre le acechaba pero aquello ya era demasiado.

Trataba de zafarse con todas sus fuerzas
de esa niña que le amarraba el pie con fuerza,
mientras ella, su amor,
tiraba de sus brazos para llevarlo a su lado.

Él, muñeco de trapo,
se dejaba llevar, ya no luchaba,
tal vez pensó que en realidad no merecía la pena seguir luchando...

En ese momento, ella, se sintió viva, con fuerza.
En ese momento ella, se sintió como una niña
a la que le han quitado el pañuelo que tenía en los ojos.

Se sintió tal y como se sentía, aquella niña ciega,
que en sus sueños,
lloraba porque por fin, aunque sea sólo metafóricamente hablando,
había conseguido cumplir su sueño:

Ver el mar.


Náriël Curnamo.



Evocaciones

Metal ardiente al rojo fuego.
En una cacerola hierves sentimientos,
sentimientos y palabras,
encadenados a un frágil corazón.


Náriël Curnamo